6 octubre 2008
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Contra la política explotadora de Manaco
Oscar Olivera y otros dirigentes en huelga de hambre
Boris Ríos Brito
3 julio 2008

Muchos avances y retrocesos ha tenido el movimiento obrero en Bolivia en sus reivindicaciones en las últimas décadas, no sólo en el campo del respeto y profundización de sus derechos, sino en el de su identidad.

Muchas fábricas han precarizado las condiciones laborales de los trabajadores; el pago de horas extras y dominicales han pasado a una historia lejana cubierta por el polvo del libre mercado descarnado, entre otras violaciones a la legislación laboral vigente.

Esta es la historia de Manaco, una fábrica dependiente de la transnacional Bata, que ha implementado viejos mecanismos de explotación basados en el terror a sus empleados con amenazas, sutiles en lo verbal, de coerción y torpes a través de cámaras de seguridad y de ocasionales fotógrafos prestos a fotografiar a los trabajadores en sus reuniones y en sus protestas.

Una de las víctimas de la política “dura” de Manaco es Alejandro Saravia, un trabajador de 54 años con 27 años de trabajo en la fábrica, despedido injustamente luego de una llamada de atención contraviniendo las normas y mecanismos vigentes. Alejandro, al igual que los demás trabajadores de Manaco, ha sido despojado del derecho a su bono de antigüedad desde hace varios años, igualmente del pago de sus horas extras a diferencia de los “empleados”, que además de muchas veces fungir como capataces son beneficiados con el pago de sus horas extras bajo el cálculo minucioso por minuto. La diferencia salarial entre los obreros y los empleados es abismal, mientras un trabajador nuevo recibe un salario de Bs688 un empleado alrededor de 20 mil.

Desde el lunes 30 de junio, Alejandro Saravia, conjuntamente ex dirigentes del Sindicato Manaco y dirigentes de la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba, entre ellos Oscar Olivera, han iniciado un piquete de huelga de hambre exigiendo respeto y dignidad para los trabajadores de Manaco, y exponiendo el carácter servil del actual directorio del Sindicato de Manaco, que no defiende a los trabajadores y sus intereses, sino a los intereses de los dueños de Manaco.

Esta huelga rememora la tradición de lucha, dignidad y hermandad con el pueblo del otrora Sindicato Manaco, que muchas veces protagonizó protestas por los intereses comunes, como en la Guerra del Agua.

La huelga no se levanta hasta el día de hoy y el conflicto se profundiza. En los próximos días se realizarán varias protestas, según aseguran los huelguistas, que no estando en la fábrica defienden los intereses de los trabajadores que sí están allá.