Miles de pies cansados recorrieron la carretera durante ocho días de la marcha denominada “Por la Nueva Constitución Política del Estado”, varias organizaciones sociales convocadas por la Coordinadora Nacional para el Cambio, CONALCAM, se dieron cita para caminar en pleno altiplano paceño, donde el frio se sintió helado y crudo, con pequeñas lluvias y el inmenso calor de todos los días. Pero la alegría y la esperanza puesta en que pueda de verdad ocurrir transformaciones en nuestro país.
De todos los departamentos venían con sus vestimentas típicas como también con su música autóctona, pudimos escuchar la tamborita de los chiquitanos, la anata de los tupizeños y la moseñada de los aymaras quienes al ritmo de la resistencia y de la lucha constante nos contaban sus aspiraciones por un pais mejor y a la vez expresaban su repudio a los actos de violencia de la derecha arrinconada en el partido de oposición PODEMOS que seguina actuando impunemente violando todos los derechos humanos y juridicos, también nos expresaban que esperan que a través de la Nueva Constitución Política del Estado se pueda recuperar Tierra y Territorio y tener los mismos derechos del campo y de la ciudad.
Cada día la caminata era de 25 a 30 Km. , despertando todos los días a las 3:30 para alistarse con las cosas y estar en la fila, a medio recorrido de cada día se iniciaba un descanso para recuperar fuerzas, frotar pies, comer algo para el estomago vació, se veían los rostros de cansancio pero de felicidad por encontrarse con otros compañeros que tenían las mismos anhelos de lucha, un poco de risas y tambien de rabia por no tener noticias de lo que pasaba en La Paz con las sesiones en el congreso, muchos compañeros llevaban pequeñas radios para informarse en los lugares donde la señal de algunas radios se escuchaba.
Pasaron muchas poblaciones desde Caracollo, y todas ellas con la solidaridad puesta firme para recibir a los marchistas. El descanso de Patacamaya ayudó a recuperar fuerzas y ganas para seguir adelante, para vernos las caras de siempre y buscar las miradas de compañeros con los que siempre se encontraba una en estas idas y venidas de hacer rebeldía en Bolivia. Las expresiones eran las mismas: “¡Compañero!, ¿cómo esta?”, “Vino a la marcha”, “¡De tanto tiempo que le vuelvo a ver!”. Fue el encuentro de la rebeldía hecha esperanza.
Cada día, antes y después de la llegada a cada población planificada, la preocupación de los compañeros y compañeras era la de asegurar comida y dónde pernoctar para sus delegaciones, ya que el numero de marchistas fue inmenso en comparación con otras marchas realizadas anteriormente. Se llegó a la cifra de 60 mil marchistas y muchas veces las poblaciones donde se llegaba no podían acoger a todos y todas. Otra de las cosas que se sentía en las ánimos es que esta marcha, ademas de ser grande en número, era festiva y alegre, porque se marchaba sin temores, sin miedos a escapar de la intervención militar y policial, sin represión ni gases.
Sabemos y también desconocemos los acuerdos a que llegaron en el Congreso el gobierno y la oposición, pero creemos que esta marcha, más allá de buscar la aprobación de la Nueva Constitución Politica del Estado, nos hizo reencontrar en ese sentimiento de esperanza y lucha social entre varias organizaciones sociales de todo el país, desde el oriente hasta el occidente.