6 octubre 2008
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El humor en tiempos de cólera XI
Artemio Cruz
16 abril 2008
Bolivia - 

La inventiva boliviana, en cuanto a comunicación se refiere, es inagotable. Ahora se ha puesto en escena un nuevo formato el “Talk-Tour” (TT), una mezcla del “Show de Cristina” y “Caso Cerrado”. Los inventores son los productores de canales afines, que se han caracterizado por ofrecer bastante sangre en sus noticieros y por la calculada confusión entre información y opinión. La característica principal de estos medios es que pertenecen a prominentes y pujantes empresarios de la agroindustria cruceña (de Santa Cruz, Bolivia), que se han propuesto crear un mini-estado, muy moderno pero con la mentalidad de los siglos XVII y XVIII, acompañados, como se estilaba en ese tiempo, de cardenales y obispos, que echaban y echan agua bendita a las modernas formas de explotación de la mano de obra que han recibido por herencia.

Pero vayamos a nuestro formato TT. Este formato replica un viejo sistema de comunicación que en Bolivia se llamó “cadena radial”, impuesta por dictadores como Hugo Banzer y García Meza. Como no se puede repetir tal hazaña, nuestros avispados productores han tenido la brillante idea de realizar un “tour” con un entrevistado que repite las mismas respuestas a las mismas preguntas, de esta “cadena” de canales de tv.

Esta semana le tocó el TT a un diputado de oposición conocido por sus aguerridos enfrentamientos con el oficialismo, pateador de puertas y pegador empedernido, hasta que un warak’aso lo tendió al suelo. Ahora se presenta como un prominente defensor de la legalidad y, claro, de los terratenientes; denuncia, como marido despechado, que este gobierno quiere entregar las riquezas a los indígenas, ¡habrase visto semejante atropello! O como dicen en jerga ganadera, “semejante avasallamiento”.

Dotar de tierras a indígenas, en pleno siglo XXI, con la agravante de que en estas tierras, segurito, existen yacimientos de agua y gas. Nuestros avispados periodistas nunca preguntan: “¿Cuál el problema? Si nuestra constitución señala que el agua, gas, minerales, etc., son propiedad del Estado”. Que un presentador de noticias no conozca esto es normal, pero no pues un “padre de la patria” (en realidad forma parte del guión).

En este formato TT, el entrevistado no está obligado a pensar, sólo tiene que repetir un guión, previamente rociado con agua bendita y firmada por la SS del CC (Sección Sesuda del Comité Cívico). El entrevistador, por su parte, tiene que asumir un papel activo, complementando las posibles omisiones del guión que, ¡claro!, conoce muy bien. Para que las opiniones sean “objetivas” el entrevistado presenta “pruebas”, que generalmente son documentos, de los cuales se leen algunos párrafos, que comúnmente se llaman “jalados de los pelos”. Por tanto lo que se dice es la única y absoluta verdad. Y para poner fin al TT se realiza un serio comentario de cierre, por parte del entrevistador, que casi siempre termina con un “Dios salve a Bolivia”, lo cual deja constancia de la compungida situación del entrevistador que sufre, suponemos todos los días, por la pesada tarea de “convencer a estos indios”.

El formato TT tiene ventajas, porque las preguntas y respuestas ya vienen “enlatadas” (o sea, son una lata). El máximo esfuerzo será memorizarlas. Este novedoso formato será incorporado al estatuto autonómico como la política de comunicación oficial del gobernador de turno y obligatoria para todos, los medios lunáticos en la soñada, querida, imaginada y esperada sociedad feudal del siglo XXI.