Octubre de 2003 marca un quiebre político del Estado Nacional, donde se evidencia la rebelión de los pobres que cuestiona la vieja lógica neocolonial y neoliberal.
En ese marco los movimientos sociales, en particular lo vecinal sindical de la ciudad de El Alto se posiciona como protagonista del cambio, con un nuevo liderazgo, ante la crisis que también viven las históricas organizaciones matrices a nivel nacional.

A más de cuatro años, ese nuevo protagonismo social ha quedado truncado. Nuestras organizaciones matrices no han tenido la suficiente capacidad política. Si bien se ha influido en otros espacios políticos locales y nacionales; pero, insistimos, no ha sido suficiente para compartir la experiencia política vivida en El Alto; ni mucho menos para agendar en la política de gobierno de Evo Morales.
Más al contrario, desde una lectura rápida de la coyuntura actual, octubre de 2003 es el punto de partida de la arremetida neoliberal, con fuerte protagonismo de la derecha, parapetados en las Prefecturas, los Comités Cívicos y algunas universidades que incluso lograron apropiarse de los mecanismos y métodos de luchas de los movimientos populares.
Si bien logramos consciente o inconscientemente tomar el gobierno, con la posición del primer presidente indígena a la hora del balance seguimos en desventaja. Desde octubre se odia aún más a lo indio, se explicita con mayor rigor el neocolonialismo, hasta el punto de que nuestro hermanos, muy parecidos a nosotros son: humillados, castigados, pateados, escupidos, capturados, obligados ha arrodillarse a plan de garrote. Entonces, ¿qué ha cambiado desde octubre de 2003?
Aquí surgen además otras interrogantes: ¿Qué pasó con la efervescencia popular de los alteños de octubre 2003? ¿Qué tipo de liderazgo se está proyectando desde El Alto a Bolivia y al mundo, en el entendido que fuimos capaces de modificar la vida política de un país? ¿Qué estamos haciendo, nosotros los valerosos alteños, ante la arremetida de la derecha?
Estos son algunos de los asuntos que urge reflexionarlo, para que un tiempo muy corto, estrechamente corto sirvan para aplicarlos y para que realmente El Alto, como movimiento social oriente la formación de un nuevo protagonismo social. Eso al menos busca la siguiente propuesta de formación.